Una tragedia putumayense en tres actos: entrando al “post-conflicto”

José Antonio Gutiérrez D

 

Acto I -Puerto Bello, Piñuña Blanco

 

El jueves 1 de Junio, a eso de las 8pm, media docena de individuos encapuchados y vestidos de negro, llegan a la comunidad de Puerto Bello, en Piñuña Blanco, armados de escopetas y revólveres.

Pese a que a primera vista podrían parecer meros atracadores, sobre todo por las precarias armas que portan, su modus operandi parece ser el de paramilitares. Cortan las comunicaciones, agrupan a varias personas al borde del río y proceden a robar a personas específicas, sobre todo del comercio. Luego, después de dos horas de aterrorizar al caserío, roban un motor y se van con total tranquilidad río abajo con todo lo robado. Esto ocurre en las mismas narices de un batallón militar en la vereda de La Alea, adscrito a la Brigada de Selva Número 27, así como de la Fuerza Naval del Sur que opera en todo el río Putumayo.

Esta es la segunda acción de este tipo que ocurre en la zona. Hace unos meses, también se había producido una acción similar en la vereda Puerto Silencio. También han aparecido panfletos amenazantes de grupos paramilitares –que vienen avanzando a paso firme desde el occidente de Putumayo- y hasta de un grupo que se hacen llamar “Los de Sinaloa”. Esto ocurre cuando las FARC-EP ya no se encuentran en este territorio, sino que se encuentran concentrados en la Zona Veredal “Heiler Mosquera”, en La Carmelita. Un mal precedente de lo que puede esperar el pueblo de estos territorios de la presencia de la fuerza pública. Hasta los más timoratos reconocen que “estas vainas no se veían cuando las FARC estaban por acá”. En el pueblo corren rumores que, de hecho, la misma fuerza pública no sólo toleraría estas acciones sino que algunos elementos hasta estarían detrás de ellos. Sea como sea, la desconfianza es grande, al igual que la ansiedad.

Esta acción ocurrió apenas un día después de una reunión en la comunidad en la cual se trató el tema de la explotación petrolera y la necesidad de oponerse al intento de la multinacional Amerisur Resources plc –de origen británico- de comenzar tareas de prospección y explotación en la zona, en medio de las comunidades campesinas, de un consejo comunitario afro y de un resguardo indígena. Esta obsesión por perforar la tierra, contaminar los ríos y saquear los recursos es parte de la visión del post-conflicto del gobierno: que las multinacionales vayan ocupando los territorios donde nunca se habían podido meter, porque se encontraban las FARC-EP en ellos. Literalmente, los territorios de presencia histórica de esta insurgencia, hoy están de remate. Para resistir al extractivismo, se está llamando a todas las comunidades del río a una asamblea los días 16 y 17 de Junio en Peneya, cerca de Puerto Calderón.

Soldados del Ejercito Columbiano en Putamyo. A pesar de su presencia los atracadores operan con tranquilidad.

Acto II -Piñuña Negro

El día 2 de Junio, al mediodía, durante una reunión en Piñuña Negro con dirigentes campesinos y líderes de juntas de acción comunal, para tratar el tema de la implementación de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC-EP, dos helicópteros militares sobrevuelan la reunión. Están sobrevolando por mucho tiempo, hasta que después de una hora y media sobrevolando, deciden aterrizar. “Afuera está el ejército”, nos comenta una señora que estaba en la reunión y que había salido para comprar algunos refrigerios. Salimos a hablar con ellos, pues la gente comienza a ponerse nerviosa. No es para menos. Piñuña Negro ha sido particularmente golpeado por las acciones contrainsurgentes durante el Plan Colombia, ha sido muy militarizado, ha vivido innumerables combates, ha visto muchos muertos y decenas de sus dirigentes han sido arrestados. Desde el 2004, al menos 36 dirigentes sociales han sido arrestados. El Plan Colombia también generó un desplazamiento masivo: de unas 2500 familias que había en el corregimiento al inicio de este operativo, hoy no quedan más de 400. Hoy el casco urbano de Piñuña Negro parece un pueblo fantasma, con casas abandonadas cayéndose a pedazos y un comercio moribundo donde alguna vez hubo de todo. En algunas de las veredas del corregimiento, esto se nota con mucha mayor crudeza: Puerto Tolima alguna vez llegó a tener 100 familias, y hoy apenas tiene 2. No es de extrañar, entonces, que la presencia militar provoque escalofríos en muchos.

Había llegado la armada en esos dos helicópteros; unos 30 militares contra-guerrillas, armados hasta los dientes con fusiles de asalto, mira telescópica, visores, granadas y cada quien con dos revólveres cruzados en el pecho, se paseaban por fuera del lugar de reunión y por el resto del caserío. Parecía que iban a una guerra medio oriental en vez de a dialogar con un grupo de dirigentes comunitarios que estaban realizando una reunión perfectamente legal. La gente miraba desde la distancia lo que está pasando con nerviosismo. Nosotros nos acercamos a hablar con un capitán de la manera más afable posible, tratando de bajar la tensión y de garantizar que la reunión pueda finalizar.

Nos informan que hemos roto un protocolo. Al parecer, la inspectora de Piñuña Negro tiene un acuerdo con la fuerza pública, a todas luces inconstitucional, según el cual no se puede realizar ninguna reunión comunitaria sin previa autorización de los mandos militares y sin la presencia física de un uniformado. Tales disposiciones son propias de las dictaduras militares del Cono Sur, más no así de un país que se dice democrático. Nos pregunta el militar que qué estábamos conversando. Le decimos el objetivo de la reunión y los temas tocados. Parece que la respuesta lo tranquiliza. Era como si esperaba que el objetivo de la reunión fuera otro.

Pregunta a mi compañero que si las cosas estaban tranquilas en Piñuña Blanco. Con sorpresa, le explicamos lo del “atraco”, aunque ellos ya sabían pues las denuncias se habían hecho por la mañana. Además, resulta extraordinariamente extraño que el ejército no haya sabido del “atraco” –que a esa altura lo sabía Raimundo y todo el mundo-, pero que se hayan enterado tan rápido de una reunión comunitaria para irla a interrumpir –y de paso, para acosar y amedrentar a los participantes. El capitán nos dice entonces que anotemos su número telefónico y que en caso de un nuevo incidente, llamemos al ejército porque ellos no vacilarán en llegar a “proteger” a la comunidad. Nos dijo que en esa zona la comunidad los rechazaba y que hasta los “hostigaban”, pero que si la comunidad los llamaba, ellos irían.

Luego nos preguntan si iríamos a Puerto Ospina, donde también la comunidad está adelantando acciones para oponerse a la explotación petrolera en su territorio, también por parte de Amerisur Resources plc. Uno ya va entendiendo por dónde va la cosa.

Acto III -Peneya, Piñuña Blanco

En el último acto, dirigentes comunitarios de Peneya, Piñuña Blanco, nos explican que el sábado 3 de Junio, se habían aparecido los ejecutivos de la Amerisur Resources plc, llamando a una reunión a la dirigencia. Palabras más, palabras menos, le preguntaron a los dirigentes que cuando soltaban la tierrita. A lo cual los dirigentes exclamaron diciendo que eso no era una decisión que podían tomar ellos, sino que correspondía a  la comunidad. Y que la comunidad tiene su evento programado para el 16 y 17 y que entonces tomarán una  decisión informada.

También nos enteramos que, camino a Piñuña Negro, los helicópteros que sobrevolaron la reunión comunitaria, también habían sobrevolado el caserío de Puerto Bello. El mensaje era claro. El día 3 también hubo reunión de la Junta de Acción Comunal en Puerto Bello y la decisión de la comunidad, ante la zozobra generada en los últimos días fue reforzar la organización comunitaria, tender más puentes con otros procesos, visibilizar la problemática del extractivismo y la resolución de la comunidad de defender el territorio. Dentro de esto, se llamó a participar masivamente en la asamblea en Peneya, pedir acompañamiento a los otros movimientos sociales, y a pedir a las autoridades garantías para que la reunión se pueda realizar en paz.

Aun cuando estos tres actos, a primera vista, puedan parecer hechos aislados, pensamos que son parte de una misma tragedia que se viene viviendo no sólo en el Putumayo, sino en todo el territorio colombiano.

 

Ahí donde las FARC-EP abandonaron los territorios, en el marco del proceso de paz adelantado con el gobierno (en el cual, dicho sea de paso, solamente los guerrilleros están cumpliendo su parte del acuerdo), las multinacionales han puesto la mira para adelantar actividades extractivistas y agroindustriales. En esos territorios existía no solamente insurgencia armada, sino también, por decirlo así, una insurgencia social: comunidades en resistencia contra la imposición del modelo neoliberal extractivista, que han buscado activamente participar en procesos amplios por una transformación de las estructuras políticas y económicas del país, así como en la creación de alternativas en su propia realidad local. Para quebrar esta resistencia campesina, indígena y afrocolombiana, la fuerza pública está tolerando, sino patrocinando, una situación de inseguridad y zozobra. Es muy raro que asesinatos selectivos, el aumento de la inseguridad y el avance incontenible del paramilitarismo estén ocurriendo en las mismas narices del ejército más poderoso de América Latina, y que ellos se muestren impotentes para operar en contra de estos elementos criminales. Eso si, muestran gran efectividad cuando las comunidades se organizan para protestar.

¿Qué se busca con esta zozobra inducida? Que la comunidad, en su desesperación, termine por llamar al ejército para que venga a poner orden. Al mismo ejército que ha permitido que esto ocurra. Así ellos llegan por invitación (“llámenos si vuelven a ocurrir incidentes”), como salvadores. Pero detrás de la militarización del territorio, lo que llegará es la petrolera. Eso es lo que realmente buscan, y no la seguridad de la comunidad: lo que buscan es dar garantías y protección a la petrolera para adelantar el saqueo de los recursos, y la consecuente destrucción de la selva. Con el ejército enquistado en los pozos petroleros, como se ve en otras partes del Putumayo ¿quién podría protestar o resistirse? Y como se ve en todos los territorios militarizados, la criminalidad y el paramilitarismo no cesarán sino que ahí seguirán o hasta aumentarán, mientras las multinacionales podrán saquear en paz todo lo que quieran.

La comunidad en Piñuña Blanco está viendo claramente esta estrategia y no se está dejando engatusar. Sabe que la única garantía para que la paz llegue a su territorio es la unidad de los procesos comunitarios, el fortalecimiento de su autonomía, la creación de un verdadero poder popular que pueda, mediante las guardias campesinas y la acción comunitaria, enfrentar las amenazas ante las cuales la fuerza pública se muestra impotente. En estos momentos está claro que la seguridad del pueblo depende de la capacidad del mismo pueblo. Que la defensa del territorio no puede ser impulsada más que por la alianza de campesinos, indígenas y afros, con el respaldo de los sectores urbanos que se hacen solidarios de estos procesos. Por más que uno le dé vuelta al asunto, no hay de otra. Por eso es tan importante que el 16 y 17 las comunidades de Piñuña Blanco no estén solas y que se les tienda una mano solidaria en esa lucha que es la lucha de todos.

 

José Antonio Gutiérrez D.

10 de Junio, 2017

NAMA & RECEIVERS EVICTING HOMELESS FAMILIES TO SELL MAIN STREET PROPERTY

Diarmuid Breatnach

Lynam’s Hotel in O’Connell Street is a building you could easily pass without realising what its business was. The hotel takes in mostly tourists on short-stay bookings but, as the homelessness crisis totally exceeds Dublin City Council’s minute stock and specific funded provision, DCC has also used it to place homeless families within it as with many other hotels around the city and county (and even further out).

When the owners of the hotel found themselves over-extended on loans, NAMA moved to take over the building; naturally the State agency would not wish to be seen evicting homeless families. Five families with a total of ten children were being placed there by Dublin City Council. The Hotel’s management at first wanted to cooperate with NAMA and force out the families but these, supported by Irish Housing Network, refused to leave as they had no suitable alternative accommodation (see their letter in the Appendix). One by one, the families won short extensions on their stay from the management.  Incidentally, eight workers’ jobs are also at stake.

Supporters and members of the public at campaign table outside Lynam Hotel during the week

Campaign supporters and supportive members of the public at campaign table outside Lynam Hotel during the week (photo: D. Breatnach)

During the week, the IHN set up a campaign table outside the hotel, staffed by volunteers on a rota and some additional helpers; they began to collect signatures to a petition demanding Dublin City Council take over the hotel and for NAMA not to evict the families.  They distributed leaflets (the IHN also have an on-line petition on their FB page) and by mid-week, had collected 1,000 signatures to the petition.

 

FAMILIES AND SUPPORTERS CONFRONT NAMA AND RECEIVERS

On Wednesday 27th, the families and supporters went to NAMA’s Head Office in Treasury Buildings, Grand Canal Street, D2 and from outside, asked to see the head of the state agency. Treasury Buildings management locked their building and called the police, who arrive in one squad car, then another, and then more of them on foot.

After talking to the police, NAMA offered to see one of the families only, accompanied by a supporter. The families discussed this and rejected it but offered the concession of two families plus supporter. The senior Garda officer seemed to be trying to persuade the families’ representative to accept the NAMA offer but they stood firm.  After rejecting that offer, NAMA PR spokesperson Martin Whelan came out to speak to the families and their supporters from the steps of the building. One of the campaigners speculated that this was the first occasion ever for NAMA to explain their actions to the public.

Families and supporters outside NAMA building during the week Supporters and members of the public at campaign table outside Lynam Hotel during the week (photo: D. Breatnach)

Families and supporters outside NAMA building during the week Supporters and members of the public at campaign table outside Lynam Hotel during the week (photo: D. Breatnach)

Whelan’s position was, in essence, that NAMA had no choice but to put the properties it received on the market and to sell them on. He rejected the accusation of one of the campaigners that NAMA “takes over properties and sells them at knock-down prices to vulture capitalists,” maintaining that all properties are sold at their market value.

With regard to the demand that the building be put under management as a homeless hostel by Dublin City Council, Whelan would say only that they had received no offer from the Council. That would be a decision for the Receiver, he said, in a statement that many saw as an exercise in passing the parcel.

To those who quoted him some lines from NAMA’s founding charter that its purpose was, in part “… to address the compelling need ….. to contribute to the social and economic development of the State …”, Whelan had nothing to say apart from repeating what he had said previously.

The families and campaigners presented Whelan with 1,000 signatures on petitions and indicated they would return with more and began to leave, the police also leaving as they did so.

Families and supporters confronting NAMA PR representative Martin Whelan (in blue suit) (Photo: D. Breatnach)

Families and supporters confronting NAMA PR representative Martin Whelan (in blue suit)
(Photo: D. Breatnach)

However, the families and their supporters were not finished yet and headed off for the

Some of the police that NAMA called to protect them from homeless families and supporters

Some of the police that NAMA called to protect them from homeless families and supporters with NAMA PR spokesperson Martin Whelan in the foreground (Photo: D. Breatnach)

Receivers’ office which, at Marine House, Clanwilliam Place, took some finding. Eventually located overlooking the canal in a very quiet section of the city, they entered and ascended to the 5th floor, to the business address of Crowe Howarth, a member company of the Swiss firm Crow Howarth International. The families and supporters asked to see the person in charge, Aiden Murphy, a partner in the Crow Howarth, who was allegedly outside the building and due back in ten minutes but who appeared from inside after keeping them waiting nearly an hour. Then he wanted to meet them in the lobby, which they refused and insisted on the respect of a meeting in a private office space, which Murphy eventually granted.

According to reports of that meeting, Murphy was civil to the families and assured them he would not be asking for their eviction prior to the court hearing on receivership of Lynam’s Hotel.

Some families and supporters in the lobby of Crow Howarth, Receivers (Photo source: IHN FB page )

Some families and supporters in the lobby of Crow Howarth, Receivers (Photo source: IHN FB page)

Upstairs in the Receivers' lobby (Photo: D. Breatnach)

Upstairs in the Receivers’ lobby

He was due to meet the families the next day but, apparently worried about meeting demonstrators, arranged a meeting with them in the Gresham Hotel instead (no doubt chargeable to the public). His reticence for meeting possible demonstrators was somewhat different to his previous arrival as reported by sources. with a takeover workforce, bullying staff, changing locks and issuing orders.

View down to the ground from the Crowe Howarth lobby. Ordinary people must look very small from here. (Photo: D. Breatnach)

View down to the ground from the Crowe Howarth lobby. Ordinary people must look very small from here. (Photo: D. Breatnach)

THE COURT CASE

In advance of the court hearing, hotel management seemed to be moving to place the families as a buffer between themselves and the Receiver and were reported to have asked the families for a letter stating that the accommodation offered by DCC was unsuitable. Judge Gilligan asked Dublin City Council to appear in court to answer whether they had alternative accommodation available.

On Friday 29th, DCC duly presented themselves at the High Court and assured Judge Gilligan that they had indeed alternative accommodation ready for the families. Judge Gilligan did not ask the DCC spokesperson to detail the type of accommodation they were offering nor its location and Crow Howarth made no move to do so either. The families themselves were not permitted to have a letter detailing their conditions and the type of “alternative accommodation” available (see Appendix) read out in court.

Some of the rota for the table outside the Lynam Hotel (Photo: D. Breatnach)

Some of the rota for the table outside the Lynam Hotel (Photo: D. Breatnach)

The outcome pf the case was that Lynam’s Hotel was wound up, ordered to cease trading beyond August 1st and the building is to be sold (if it is not, as rumoured, already sold) on behalf of the State to some unknown capitalist. The families will presumably be placed somewhere in the kind of conditions about which their letter complains, affecting not only the parents but the children now and into the future, perhaps for the rest of their lives.

And the housing crisis continues without any State agency or Dublin City Council making serious efforts to address it; according to the Irish Housing Network there are over 8,000 families homeless within the state and the total is growing daily.  This is in the centenary year of the 1916 Rising when that inspirational document was printed in Liberty Hall, signed in Henry Street (around the corner from Lynam’s Hotel by seven who would be shot later by firing squad) and read out and posted on Easter Monday outside the GPO in the same street as the Hotel, declaring that
The Republic guarantees equal rights and equal opportunities to all its citizens, and declares its resolve to pursue the happiness and prosperity of the whole nation and of all its parts, cherishing all of the children of the nation equally …..”

end

To help support these and other homeless families contact https://www.facebook.com/irishhousingnetwork

 

 

APPENDIX

 

LETTER OF LYNAM HOTEL FAMILIES TO HIGH COURT

Dear Judge Gilligan,

We the Lynams families would like to thank you for your consideration of our situation in this High Court decision. We are choosing to remain anonymous due to fear of being targeted as we are under threat to take offers that are not suitable or find ourselves with no accommodation what so ever.

We appreciate that you realise that we are extremely vulnerable at this time and are being used as pawns in the political maneuvers of the Hotel management, DCC, the Receivers and NAMA.

As a group we would like to highlight the situation in Emergency Accommodation we are currently finding ourselves in.

We are HOMELESS, yes we are lucky to have a roof over our heads but we are without a fixed abode. We are under the control of the whims of Hotel Management and the DCC.

The accommodation we can usually find ourselves in is one double sized room for one family, two rooms if you have a larger family not necessarily in the same building. Imagine if you will having to live your whole life within the confines of this room where there is:

No drinking water. No fridges to store milk for young babies. No cooking facilities. No laundry facilities to wash your own or your children’s clothes. No area for the children to play, do homework or socialise with others.

We have been offered Alternative Accommodation which is below the standard that we currently experience at Lynams and is still not suitable for our families needs. In fact there is no minimum standard for Emergency Accommodation.

Families that enter Emergency Accommodation initially start off their journey in shock with a loss of home, structure, security. Children sit in their school uniforms waiting for the hotel restaurant to open in order to grab a quick breakfast before they start their long journey to the only anchor they know which is the school they were enrolled in, before they became homeless. Families cling to this anchor, in order to enable their children to have some degree of normalcy in their lives.

Those children who do not have a home and proof of residence do not have any chance of enrolling in school, getting a doctors appointment, being referred to services or getting counseling.

Children spend their days trying to be quiet around adults that are stressed trying to find new accommodation for that night. Forbidden to associate with other children as per rules in certain establishments. They are hungry, as they wait for their parents to source food, often eating whatever food is left over from breakfast until they share one takeaway meal between the family. There is no money is left by the end of the week as it has been spent on transport. These children are disorientated, with some families ending up in hotels in Bray, Aughrim & Brittas Bay trying to get to school in north Dublin. These children lose any hope of being in a normal home, they cling to already anxious parents.

The average families moves every 5 days unless they are lucky to get a hotel/guesthouse that takes on DCC customers as permanent until placed, the length of time that takes can be upwards of 2 years. There is one family that was in Lynams for 7 months, and were informed by DCC with 4 days notice to move, they have been in hotels in several different counties in the space of 3 weeks since they moved.

We ask you to consider that this is our home, we are powerless to fight the combined forces of DCC, NAMA and the Receivers and the pressure they are putting on us. On July 22nd Management in Lynams continued to accommodate us when DCC failed us.

We ask you to consider that we are not just names on a list, we are real people, we have real lives, we have jobs, our children are being directly affected by the decision being made here today.

Even though we have no hope of a good outcome for our families we can only hope that you find it in your heart to consider all these issues of how the system for homeless families has failed us all and will continue to fail unless properly addressed.

Thank you for taking the time to read this letter.

The Lynam families

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31st AUGUST 102 YEARS AGO — BLOODY SUNDAY IN DUBLIN 1913/ HOY, HACE 102 ANOS — EL DOMINGO SANGRIENTO DEL 31 DE AGOSTO 1913

Diarmuid Breatnach (published originally in Dublin Political History Tours)

(Miren de bajo para la versión en castellano).

The 31st of August 1913 was one of several ‘Bloody Sundays’ in Irish history and it took place in O’Connell Street (then Sackville Street).

A rally had been called to hear the leader of the IT&GWU) speak. The rally had been prohibited by a judge but the leader, Jim Larkin, burning the prohibition order in front of a big demonstration of workers on the evening of the 29th, promised to attend and address the public.

On the day in O’Connell Street, the Dublin police with their batons attacked the crowd, including many curious bystanders and passers by, wounding many by which at least one died later from his injuries.

One could say that on that street on the 31st, or in the nearby Eden Quay on the night of the 30th, when the police batoned to death two workers, was born the workers’ militia, the Irish Citizen Army, in a desire that very soon would be made flesh.

La carga policial contra los manifestantes y transeúntes en la Calle O'Connell en el 31 Agosto 1913/ DMP attack on demonstrators and passers-by on 31st August 1913 in Dublin's O'Connell Street

La carga policial contra los manifestantes y transeúntes en la Calle O’Connell en el 31 Agosto 1913/ DMP attack on demonstrators and passers-by on 31st August 1913 in Dublin’s O’Connell Street

THE EMPLOYERS’ LOCKOUT

Bloody Sunday Dublin occurred during the employers’ Lockout of 1913. Under Jim Larkin’s leadership, the Liverpudlian of the Irish diaspora, the young ITGWU was going from strength to strength and increasing in membership, with successful strikes and representation in Dublin firms. But in July 1913, one of Dublin’s foremost businessmen, William Martin Murphy, called 200 businessmen to a meeting, where they resolved to break the trade union.

Murphy was an Irish nationalist, of the political line that wished for autonomy within the British Empire; among his businesses were the Dublin tram company, the Imperial Hotel in O’Connell Street and the national daily newspaper “The Irish Independent”.

The employers decided to present all their workers with a declaration to sign that the workers would not be part of the ITGWU, nor would they support them in any action; in the case of refusal to sign, they would be sacked.

The members of the ITGWU would have to reject the document or leave the union, which nearly none of them were willing to do.

Nor could the other unions accept that condition, despite any differences they may have had with Larkin, with his ideology and his tactics, because at some point in the future the employers could use the same tactic against their own members.

The Dublin (and Wexford) workers rejected the ultimatum and on the 26th began a tram strike, which was followed by the Lockout and mixed with other strikes — a struggle that lasted for eight months.

Dublin had remarkable poverty, with infectious diseases such as tuberculosis and others, including the sexually-transmitted ones, the city being a merchant port and also having many British Army barracks. The percentage of infantile mortality was higher than that in Calcutta. Workers’ housing was in terrible condition, often with entire families living in one room, in houses sometimes of 12 rooms, each one full of people, with one or two toilets in the outside yard.

In those conditions, 2,000 Dublin workers confronted their employers, the latter aided by their Metropolitan Police, the Irish colonial police and the British Army. As well as the workers, many small traders suffered, those selling in the street or from little shops.

On that Monday, the 31st of September 1913, some trade unionists and curious people congregated in Dublin’s main street, then called Sackville Street, in front of and around the main door of the big Clery’s shop. In the floors above the shop, was the Imperial Hotel, with a restaurant.

The main part of the union went that day to their grounds in Fairview, to avoid presenting the opportunity for another confrontation with the Dublin Municipal Police. Others in the leadership had argued that the police should not be given the opportunity and that there would be many other confrontations during the Lockout. But Larkin swore that he would attend and that a judge should not be permitted to ban a workers’ rally.
Daily Mirror Arrest Larkin photoThere were many police but nothing was happening and Larkin did not appear. After a while, a horse-drawn carriage drove up and an elderly church minister alighted, assisted by a woman, and entered the shop. They took the lift to the restaurant floor. A little later Larkin appeared at the restaurant open window, in church minister’s clothing, spoke a few words to the crowd and ran inside. Those in the street were very excited and when the police took Larkin out under arrest, they cheered him, urged on by Constance Markievicz. The police drew their batons and attacked the crowd — any man not wearing a police uniform.

 

THE UNION’S ARMY

The Irish Citizen Army was founded for the union on the 6th November 1913 by Larkin, Connolly and others with Seán Ó Cathasaigh/ O’Casey, playwright and author, including the first history of the organisation.

The Citizen Army at Croydon House, at the ITGWU's grounds in Fairview/ El Ejercito Ciudadano en su parte del parque en Fairview.

The Citizen Army at Croydon House, at the ITGWU’s grounds in Fairview/ El Ejercito Ciudadano en su parte del parque en Fairview.

As distinct from the Irish Volunteers, women could enter the ICA, within which they had equal rights.

Funeral of James Byrne, who died as a result of his imprisonment during the 1913 Lockout

Funeral of James Byrne, who died as a result of his imprisonment during the 1913 Lockout/ Procesión funébre de James Byrne, fallecido por razón de su encarcelamiento durante el Cierre de 1913, pasando por el muelle sur Eden’s Quay, partiendo de la Salla de la Libertad.

It was reorganised in 1914 as the union was recovering from its defeat during the Lockout, and 200 fought alongside the Volunteers in the 1916 Easter Rising, after which two of its leaders, Michael Mallin and James Connolly, were executed. Among the nearly 100 death sentences there were others of the ICA, including Markievicz, but their death sentences were commuted (14 were executed in Dublin, one in Cork and one was hanged in London).

The main fighting locations of the ICA in 1916 were in Stephen’s Green and in the Royal College of Surgeons, in City Hall and, with Volunteers in the GPO and in the terrace in Moore Street, the street market.

The Imperial Hotel on the other side of the street from the GPO was occupied too by the ICA and on top of it they attached their new flag, the “Starry Plough/ Plough and Stars”, the design in gold colour on a green background, the

The flag of the ICA, flown over Murphy's Imperial Hotel in 1916

The flag of the ICA, flown over Murphy’s Imperial Hotel in 1916

constellation of Ursa Mayor, which the Irish perceived in the form of a plough, an instrument of work. And there the flag still flew after the Rising, having survived the bombardment and the fire which together destroyed the building and all others up to the GPO, on both sides of the street. Then a British officer happened to notice the flag and ordered a soldier to climb up and take it down — we know not where it went.

 

TODAY

Today, after various amalgamations, the once-noble ITGWU has become SIPTU, the largest trade union in Ireland but one which does not fight. The skyscraper containing its offices, Liberty hall, occupies the spot of the original Liberty Hall, prior to its destruction by British bombardment in 1916.

The Irish newspaper the “Irish Independent” continues to exist, known as quite right-wing in its editorial line. Murphy’s trams came to an end during the 1950 decade and those in Dublin today have nothing to do with Murphy.

The Imperial Hotel no longer exists and, until very recently, Clery had taken over the whole building, but they sacked their workers and closed the building, saying that they were losing money.

In front of the building, in the pedestrianised central reservation, stands the monument as a representation of Jim Larkin. The form of the statue, with its hands in the air, is from a photo taken of Larkin during the Lockout, as he addressed another rally in the same street. It is said that in those moments, he was finishing a quotation which he used during that struggle (but which had also been written previously by James Connolly in 1897, and which something similar had been written by the liberal monarchist Étienne de La Boétie [1530–1563] and later by the French republican revolutionary Camille Desmoulins [1760–1794]): “The great appear great because we are on our knees – LET US ARISE!”

 

The Jim Larkin monument in O'Connell Street today/ El monumento de Jim Larkin in la Calle O'Connell hoy en día

The Jim Larkin monument in O’Connell Street today/ El monumento de Jim Larkin in la Calle O’Connell hoy en día

 

EL 31 DE AGOSTO EN El 1913 FUE UNO DE LOS DOMINGOS SANGRIENTOS DE IRLANDA Y OCURRIÓ EN LA CALLE PRINCIPAL DE DUBLÍN.

Hubo una concentración para escuchar al líder del sindicato de Trabajadores de Transporte y de General de Irlanda (IT&GWU) hablar. La manifestación fue prohibida por juez pero el líder, Jim Larkin, quemando el documento de prohibición en frente de manifestación grande la noche del 29, prometió que iba a asistir y hablar al publico.

El día 31 en la Calle O’Connell, la policía de Dublin con sus porras atacaron la concentración y a muchos otros curiosos o pasando por casualidad, hiriendo a muchos por lo cual murió uno por lo menos mas tarde de sus heridas.

Se puede decir que en esa calle en el 31, o en la cerca muelle, Eden Quay, la noche del 30, cuando mataron a porras dos trabajadores, se dio luz a la milicia sindical, el Ejercito Ciudadano de Irlanda, en deseo que poco mas tarde estaría fundado en actualidad.

EL CIERRE PATRONAL

El Domingo Sangriento ocurrió durante el Cierre Patronal de Dublín en el 1913. Bajo el liderazgo de Jim Larkin, el Liverpoolés de diáspora Irlandesa, el joven sindicato ITGWU fue yendo de fuerza a fuerza y aumentando en miembros, con éxitos en sus huelgas y reconocido en muchas de las empresas de Dublín. Pero en Julio del 1913, uno de los principales empresarios de Dublín, William Martin Murphy, llamó a 200 de los empresarios a mitin y resolvieron romper el sindicato.

Murphy era nacionalista Irlandés, de la linea de pedir autonomía pero adentro del Imperio británico; entre sus empresas le pertenecía la linea de tranvías de Dublín, el Hotel Imperial en la Calle O’Connell y el periódico diario nacional The Irish Independent.

Resolvieron los empresarios presentar a todos sus trabajadores una declaración para firmar que no serían parte del sindicato ITGWU ni les darían ningún apoyo en cualquiera acción; en caso de negar firmar, se les despedirían.

Los miembros del ITGWU tendrían que rechazar el documento o salir del sindicato, lo cual casi lo total no estuvieron dispuestos hacer.

Los otros sindicatos, pese a cualquiera diferencias tuvieron con Larkin, con sus pensamientos y sus tácticas, tampoco podían acceder a esa condición por que mas tarde se podría usar la misma táctica en contra de sus miembros también.

Los trabajadores de Dublín (y de Wexford) rechazaron el ultimátum y empezaron el 26 de Agosto una huelga de los tranvías, seguido por el Cierre Patronal, mixta con otras huelgas, una lucha que duró ocho meses en total.

Dublín tuvo una pobreza impresionante, con infecciones de tuberculosis y otras, incluido las transmitidas por el sexo, siendo puerto mercantil y teniendo muchos cuarteles del ejercito británico. El porcentaje de la mortalidad infantil era mas de la de la ciudad de Calcuta. Las viviendas de los trabajadores estaban en terribles condiciones, con a menudo familias grandes enteras viviendo en una habitación, en casas a veces de 12 habitaciones, cada uno llena de gente, con una o dos servicios en el patio exterior.

En esas condiciones 2,000 trabajadores de Dublín se enfrentaron al patronal de Dublín, con su policía metropolitana, la policía colonial de Irlanda y el ejercito británico. Además de los trabajadores, muchos pequeños empresarios, vendiendo en la calle o en tiendas pequeños, sufrieron.

Ese Domingo, del 31o de Setiembre 1913, algunos sindicalistas y gente curiosa se congregaron en la calle principal de Dublín, entonces nombrado Sackville Street, en frente y al rededor de la puerta principal de la gran tienda de Clery. En las plantas después de la primera, estaba el Hotel Imperial, con un restaurante.

La mayor parte del sindicato se fueron ese día a una parte de parque que les pertenecía por la costa, para evitar otra enfrentamiento con la Policía Metropolitana de Dublín. Habían argumentado otros de la dirección del sindicato que no se debe dar les la oportunidad a la policía y que habría muchos otros enfrentamientos durante el Cierre. Pero Larkin juró que lo iba a asistir y que no se podía permitir a un juez prohibir manifestaciones obreras.

Había mucha policía pero nada pasaba y Larkin no aparecía. Después de un rato, un coche de caballos llegó y un viejo sacerdote salió, apoyado por una mujer, y entraron en la tienda de Clery. Subieron en el ascensor hacía el restaurante. Poco después, Larkin apareció en la ventana abierta del restaurante, en el traje del cura y habló unas palabras, antes de correr adentro. Los de abajo en la calle muy entusiasmados y cuando la policía salieron agarrando le a Larkin, la multitud le dieron vítores, alentados por Constance Markievicz. La Policía Municipal sacaron sus porras y atacaron a la multitud – a cualquier hombre que no llevaba uniforme policial.

 

EL EJERCITO DEL SINDICATO

El Ejercito Ciudadano de Irlanda (Irish Citizen Army) fue fundado para el sindicato en el 6 de Noviembre del 1913 por Larkin, Connolly y otros con Seán Ó Cathasaigh/ O’Casey, escritor de obras para teatro y algunas otras, incluso la primera historia de la organización. A lo contrario de Los Voluntarios, el ICA permitía entrada a mujeres, donde tenían derechos iguales.

Fue reorganizada en 1914 cuando el sindicato se fue recobrando de la derrota del Cierre Patronal, y 200 lucharon con los Voluntarios en el Alzamiento de Pascuas de 1916, después de lo cual dos de sus líderes, Michael Mallin y James Connolly, fueron ejecutados. Entre los casi 100 condenas de muerte, habían otros del ICA, incluso Constance Markievicz, pero sus condenas de muerte fueron conmutadas (se les ejecutaron a 14 en Dublín y a uno en Cork, y a otro le ahorcaron en Londres).

Los lugares principales de lucha del ICA en 1916 fueron en el Stephen’s Green y en el Collegio Real de Cirujanos (Royal College of Surgeons), en el Ayuntamiento y, con Voluntarios, en la Principal Oficina de Correos (GPO) y en la manzana del Moore Street, el mercado callejero.

El Hotel Imperial al otro lado de la calle del GPO lo ocuparon también el ICA, y encima colocaron su nueva bandera, el Arado de Estrellas (“Starry Plough/ Plough and Stars”), el diseño en color oro sobre fondo verde, la formación celeste del Ursa Mayor, que lo veían los Irlandeses en forma del arado, una herramienta de trabajo. Y ahí ondeó la bandera después del Alzamiento, habiendo sobrevivido el bombardeo británico y el fuego que destruyeron el edificio y la calle entera hacía el GPO, en ambos lados. Entonces un oficial británico se dio cuenta de la bandera y le mandó a soldado hir a recoger la – no se sabe donde terminó.

 

HOY EN DÍA

Hoy en día, después de varias fusiones, el noble ITGWU se ha convertido en el SIPTU, el sindicato mas grande de Irlanda y parecido en su falta de lucha a Comisiones Obreras del Estado Español. El rasca cielos de sus oficinas, La Sala de la Liberta (Liberty Hall), ocupa el mismo lugar que ocupó la antigua Liberty Hall, antes de su destrucción por bombardeo británico en 1916.

El periódico Irish Independent sigue existiendo, conocido por ser bastante de derechas en su linea editorial. Los tranvías de Murphy terminaron en la década del 1950 y los de hoy en Dublín no tienen nada que ver con los de antes.

El Hotel Imperial ya no existe y, hasta hace muy poco, la empresa Clery lo tenía todo el edificio, pero despidieron a sus trabajadores y cerraron el edificio, diciendo que perdían dinero.

En frente del edificio, en la reserva peatonal del centro de la calle, está el monumento representando a Jim Larkin. La forma de la estatua, con las manos en el aire, lo tiene de foto que le hicieron durante el Cierre Patronal, cuando habló en otro manifestación en la misma calle. Dicen que en ese momento, estaba terminando una frase famosa que usó durante esa lucha (pero que también lo escribió Connolly antes en 1897, y que lo había escrito algo parecido primero el monárquico reformista Étienne de La Boétie [1530–1563] y luego el revolucionario republicano francés Camille Desmoulins [1760–1794]): “Los grandes aparecen grande por que estamos de rodillas – levantamanos!”

 

Fin

JE NE SUIS PAS CHARLIE (YO NO SOY CHARLIE)

José Antonio Gutiérrez D

Parto aclarando antes que nada, que considero una atrocidad el ataque a las oficinas de la revista satírica Charlie Hebdo en París y que no creo que, en ninguna circunstancia, sea justificable convertir a un periodista, por dudosa que sea su calidad profesional, en un objetivo militar. Lo mismo es válido en Francia, como lo es en Colombia o en Palestina.

Tampoco me identifico con ningún fundamentalismo, ni cristiano, ni judío, ni musulmán ni tampoco con el bobo-secularismo afrancesado, que erige a la sagrada “République” en una diosa.

Hago estas aclaraciones necesarias pues, por más que insistan los gurús de la alta política que en Europa vivimos en una “democracia ejemplar” con “grandes libertades”, sabemos que el Gran Hermano nos vigila y que cualquier discurso que se salga del libreto es castigado duramente.

Pero no creo que censurar el ataque en contra deCharlie Hebdo sea sinónimo de celebrar una revista que es, fundamentalmente, un monumento a la intolerancia, al racismo y a la arrogancia colonial. 

Miles de personas, comprensiblemente afectadas por este atentado, han circulado mensajes en francés diciendo “Je Suis Charlie” (Yo soy Charlie), como si este mensaje fuera el último grito en la defensa de la libertad. Pues bien, yo no soy Charlie.

No me identifico con la representación degradante y “caricaturesca” que hace del mundo islámico, en plena época de la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, con toda la carga racista y colonialista que esto conlleva. No puedo ver con buena cara esa constante agresión simbólica que tiene como contrapartida una agresión física y real, mediante los bombardeos y ocupaciones militares a países pertenecientes a este horizonte cultural.

Tampoco puedo ver con buenos ojos estas caricaturas y sus textos ofensivos, cuando los árabes son uno de los sectores más marginados, empobrecidos y explotados de la sociedad francesa, que han recibido históricamente un trato brutal: no se me olvida que en el metro de París, a comienzos de los ‘60, la policía masacró a palos a 200 argelinos por demandar el fin de la ocupación francesa de su país, que ya había dejado un saldo estimado de un millón de “incivilizados” árabes muertos.

No se trata de inocentes caricaturas hechas por libre pensadores, sino que se trata de mensajes, producidos desde los medios de comunicación de masas (si, aunque pose de alternativo Charlie Hebdo pertenece a los medios de masas), cargados de estereotipos y odios, que refuerzan un discurso que entiende a los árabes como bárbaros a los cuales hay que contener, desarraigar, controlar, reprimir, oprimir y exterminar. Mensajes cuyo propósito implícito es justificar las invasiones a países del Oriente Medio así como las múltiples intervenciones y bombardeos que desde Occidente se orquestan en la defensa del nuevo reparto imperial. El actor español Willy Toledo decía, en una declaración polémica -por apenas evidenciar lo obvio-, que “Occidente mata todos los días. Sin ruido”. Y eso es lo que Charlie y su humor negro ocultan bajo la forma de la sátira.

No me olvido de la carátula del N°1099 de Charlie Hebdo, en la cual se trivializaba la masacre de más de mil egipcios por una brutal dictadura militar, que tiene el beneplácito de Francia y de EEUU, mediante una portada que dice algo así como “Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas”. La caricatura era la de un hombre musulmán acribillado, mientras trataba de protegerse con el Corán.

Charlie Hebdo cartoon referring to the attack on Egyptian protesters in which 1,000 were killed.

Charlie Hebdo cartoon referring to the attack on Egyptian protesters in which 1,000 were killed.

Habrá a quien le parezca esto gracioso. También, en su época, colonos ingleses en Tierra del Fuego creían que era gracioso posar en fotografías junto a los indígenas que habian “cazado”, con amplias sonrisas, carabina en mano, y con el pie encima del cadáver sanguinolento aún caliente.

En vez de graciosa, esa caricatura me parece violenta y colonial, un abuso de la tan ficticia como manoseada libertad de prensa occidental. ¿Qué ocurriría si yo hiciera ahora una revista cuya portada tuviera el siguiente lema: “Matanza en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas” e hiciera una caricatura del fallecido Jean Cabut acribillado con una copia de la revista en sus manos? Claro que sería un escándalo: la vida de un francés es sagrada. La de un egipcio (o la de un palestino, iraquí, sirio, etc.) es material “humorístico”. Por eso no soy Charlie, pues para mí la vida de cada uno de esos egipcios acribillados es tan sagrada como la de cualquiera de esos caricaturistas hoy asesinados. 

Ya sabemos que viene de aquí para allá: habrá discursos de defender la libertad de prensa por parte de los mismos países que en 1999 dieron la bendición al bombardeo de la OTAN, en Belgrado, de la estación de TV pública serbia por llamarla “el ministerio de mentiras”; que callaron cuando Israel bombardeo en Beirut la estación de TV Al-Manar en el 2006; que callan los asesinatos de periodistas críticos colombianos y palestinos. Luego de la hermosa retórica pro-libertad, vendrá la acción liberticida: más macartismo dizque “anti-terrorismo”, más intervenciones coloniales, más restricciones a esas “garantías democráticas” en vías de extinción, y por supuesto, más racismo.

Europa se consume en una espiral de odio xenófobo, de islamofobia, de anti-semitismo (los palestinos son semitas, de hecho) y este ambiente se hace cada vez más irrespirable. Los musulmanes ya son los judíos en la Europa del siglo XXI, y los partidos neo-nazis se están haciendo nuevamente respetables 80 años después gracias a este repugnante sentimiento. Por todo esto, pese a la repulsión que me causan los ataques de París, Je ne suis pas Charlie.

Sobre el autor: José Antonio Gutiérrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con América Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), así como del sitio web internacional www.anarkismo.net.  Autor de “Problemas e Possibilidades do Anarquismo” (en portugués, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro “Orígenes Libertarios del Primero de Mayo en América Latina” (Quimantú ed. 2010). 

A LA REVOLUCIÓN O A LA TRANSICIÓN?

                                            Diarmuid Breatnach

Reflexiones en leer el Editorial GARA Marzo 25 2012 (reflexiones republicadas por mi en enero del 2015 sin me parece necesitar cambiar nada).  Como se atreve uno que ni siquiera vive en Euskal Herria, a pronunciar sobre las tácticas y estrategias de procesos revolucionarios en ese país?  Pues me atrevo por saber algo de la historia del país, de su circunstancias actuales y por querer mucho que los sacrificios de su pueblo tengan éxito.  Y me atrevo por saber algo de la historia del capitalismo y del colonialismo y de la clase obrera en general.  Y me atrevo por que la logica no se confina a un país ni a otro, si no a todo el mundo.

En Marzo 2012 se anticipaba una huelga general en Euskal Herria como parte de huelga general en el Estado Español.  En GARA apareció un artículo que me parecía importante.  Y yo, un “scotus” con algo de sangre de los “vascones”, comenté sobre ello, pero con poquísimas avenidas de publicar en Euskal Herria.

La mayoría sindical vasca, los sindicatos ELA y LAB con algunos otros en manifestación de huelga en el 29 Marzo 2012.

La mayoría sindical vasca, los sindicatos ELA y LAB con algunos otros en manifestación de huelga en el 29 Marzo 2012.

 Gara, Marzo 25 2012:

“……….. Así las cosas, lo peor que le puede ocurrir a una huelga general es que se convierta en un objetivo en sí misma, incluso en un ritual periódico, y no en una herramienta de transformación efectiva de la actual situación. Por ello, resulta importante que el 29M sea un día de fuerte respuesta en Euskal Herria, pero es imprescindible que sea sobre todo el primer día de la construcción de una poderosa alternativa de cambio real.” (GARA)

De acuerdo

El atasco mental que evidencia la izquierda a nivel planetario demuestra que no es fácil articularla, pero sería exigible al menos que la huelga general del jueves dé paso a una agenda sobre la que empezar a construir otro futuro. O, más bien, a dos agendas: una inmediata, de resistencia frente a la sucesión de ataques que se viene produciendo y que sirva al menos para paliar los daños irreversibles que provoca,“ (GARA)

De acuerdo

y otra a medio-largo plazo, que tenga como horizonte el logro de la soberanía vasca, único antídoto efectivo dado que de Madrid y París no se puede esperar otra cosa que no sea ruina, desigualdad, especulación y desmovilización.” (GARA)

¿QUE? ¿Que una nación, en liberarse de la dominación de un estado, solamente con eso se garantiza el escape de los efectos del capitalismo? ¡Des de luego que no, señores! Solamente el socialismo nos puede liberar de tal efectos y aún es posible que tampoco con eso se libre si nos quedamos adentro de un mundo mayoritariamente capitalista.

Una sociedad con derechos y deberes

Estas dos agendas deberían ir en paralelo y alimentarse mutuamente. Argumentar que nada se puede hacer hasta que Euskal Herria sea soberana y renunciar a las capacidades de las que ya dispone en todos los ámbitos sería como caminar mirando solo al horizonte para acabar tropezando en la primera piedra. Del mismo modo, apuntar con la mirada solo al suelo y perder la referencia de objetivos finales también lleva a perder el rumbo…” (GARA)

De acuerdo.

Pero ahora quiero hablar del “agenda a medio-largo plazo”, lo cual, si somos socialistas o comunistas revolucionarios (y tratando de Euskal Herria), debe de tratar de hacer preparaciones para tomar el poder para la clase obrera en esa nación. De eso no habla GARA nada.

Cuando se desea una ruptura revolucionaria con la lucha de la clase obrera de un pueblo, se suele pensar en la huelga general de un día solamente como un etapa, lo mismo que lo a dicho el editorial de GARA. Da carácter popular y obrera a la resistencia, moviliza a las masas, la clase y el pueblo siente su poder, se fortalecen los militantes y el pueblo en lucha contra la represión, se aprenden lecciones de organizar, de movilizar, de lucha….

¿Pero que sería la segunda etapa? Pues de movilizar todavía mas gente y de llegar a un enfrentamiento mas fuerte con el estado y con la clase capitalista… ¿Por qué? Por que el objetivo es tomar el poder – un acto revolucionario, no una transición a algún nuevo capitalismo nacional.

Dependiendo de los acontecimientos, en esa situación ante-revolucionaria, se podría ver algunos de una variedad de tácticas, incluso a todos. Huelgas generales de tres días, de semana o más largo todavía, manifestaciones, desobediencia civil, barricadas, kale borroka, responder a la represión con devolver la agresión en contra de los agentes de la misma. Y en cuando se pueda, pasar a la insurrección.

Bueno, el liderazgo de la IA ya ha dicho que no se puede tener lucha armada. Entonces será difícil imaginar como se va a pasar a la insurrección, pero no difícil imaginar como las fuerzas de la represión van a responder y, si esos sean los únicos que tengan las armas, como va a terminar el asunto.

Pero armada la insurrección o no, está claro que ninguno de los dos estados, el francés ni el español, van a sentarse en sus manos y hacer nada. Claro que no – lo van a tratar de impedir, a luchar con dientes y garras.

¿Sería la clase obrera y el pueblo Vasco capaz de resistir la represión militar de esos estados, con sus soldados y policía, sus tanques, sus aviones? En lucha directa, el uno en contra del otro, no, que va. Y los estados serían capaces de bombardear las ciudades para aplastar la revolución – lo verían mejor eso que perder una zona de sus estados y de explotación, y además con la reconstrucción después, algunos capitalistas van a tener un bonanza.

Pues, si es así, el movimiento revolucionario tiene que mantenerse preparado a que llega un tiempo en que el estado no sería capaz de usar las fuerzas armadas. Solamente hay dos situaciones en que eso sucedería: invasión de otro país al estado o guerra civil. Si las situaciones dentro de los estados español y francés fueran tan graves que no eran capaces de enviar sus fuerzas armadas a aplastar la gente en Euskal Herria, entonces si que sería capaz de tener éxito la revolución Vasca, con ellos haciendo frente a las fuerzas represivas locales que no se rindieron.

La lógica de este planteamiento es no solamente que hay que hacer preparaciones para ir mas allá de la huelga general a la insurrección, si no que se debe de ayudar al proceso de resistencia en el resto de los estados, en todos lugares pero especialmente en el centro del Estado Español – en Castilla!

Fin